07 Noches / 08 DíasUn viaje a la India desde Lima se decide en tres pasos: cuántos días conseguir, en qué mes salir y qué recorrido justifica dos conexiones y cerca de treinta horas de trayecto. Cuando esas tres cosas quedan claras, el resto del programa se arma con bastante precisión y sin sorpresas de presupuesto.
Acá está la información que pedimos y que damos antes de cerrar un itinerario: conexiones habituales desde el Jorge Chávez, duraciones que funcionan en la práctica, cómo se comporta el clima del norte indio mes por mes y cuánto pesa cada componente del costo terrestre.
La operación en la India la manejamos desde Jaipur: auto privado con chofer todo el recorrido, hoteles por categoría, entradas, traslados y guías locales en español según los servicios confirmados y la disponibilidad de cada ciudad. Los boletos internacionales los compras tú y nosotros ajustamos el programa a tus horarios reales.
Varanasi
RajastánEl Jorge Chávez concentra las salidas hacia Asia. No hay ruta directa a la India, de modo que el trayecto se arma con dos conexiones: la primera hacia Europa, Estados Unidos o Sao Paulo, y la segunda en un hub del Golfo o en Estambul antes del tramo final a Delhi. Sumando esperas, el total suele quedar cerca de las treinta horas.
Quien sale de Arequipa, Cusco o Trujillo agrega un vuelo doméstico previo. Ese tramo importa sobre todo por el margen entre vuelos, porque un retraso en el primer trayecto arrastra todo el itinerario. Cuando el vuelo internacional sale de madrugada, conviene una noche previa en Lima.
Delhi es la entrada natural para el norte y Rajastán. Si el viaje se centra en el sur, Bombay o Bangalore pueden funcionar mejor, aunque casi siempre implican una conexión adicional. Para recorridos que empiezan directamente en Rajastán existe la opción de aterrizar en Delhi y tomar un vuelo interno corto a Jaipur o Udaipur, algo que gestionamos dentro del programa.
La hora de llegada define cómo se arma el primer día. Buena parte de los vuelos aterriza en Delhi entre la medianoche y las cuatro de la mañana. Con traslado privado esperando en la sala de llegadas y hotel reservado desde la noche anterior, ese aterrizaje deja de ser un problema y las visitas arrancan al día siguiente.
Las duraciones incluyen los días de vuelo. Con dos conexiones por tramo, cada jornada adicional en tierra cambia bastante la experiencia.
Recorridos que se contratan con frecuencia desde Perú, todos con auto privado y chofer incluidos. Se ajustan a tus fechas, a la categoría hotelera que elijas y a los días disponibles.
07 Noches / 08 Días
07 Noches / 08 Días
15 noches / 16 días
09 Noches / 10 Días
07 Noches / 08 Días
11 noches / 12 días
09 Noches / 10 Días
08 Noches / 09 Días
10 noches / 11 días
16 noches / 17 días
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19 noches / 20 días
07 Noches / 08 Días
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06 Noches / 07 Días
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15 Noches / 16 Días
11 Noches / 12 Días
16 Noches/17 Días
16 Noches / 17 Días
17 Noches/18 Días
17 Noches / 18 DíasSi prefieres partir del tipo de viaje en lugar de la ruta, estas son las categorías completas del catálogo.
Es el gasto mayor y el que menos margen deja. Comprarlo con antelación y con fechas flexibles suele marcar una diferencia notable, sobre todo si evitas la temporada de fiestas. Nosotros no vendemos vuelos, pero ajustamos el itinerario al horario que consigas.
Es la palanca principal de la parte terrestre. En Rajastán existen antiguas residencias familiares convertidas en hotel que cuestan menos que una cadena internacional y aportan mucho más carácter. La mezcla entre categorías se decide contigo.
Se cobra por día completo, con combustible, peajes, impuestos entre estados y gastos del chofer incluidos. Un sedán para dos personas y una Innova para cinco tienen tarifas distintas, y en grupos grandes la Urbania o el tempo traveller bajan el costo por persona.
Se cotizan aparte porque no todos los viajeros quieren guía en cada ciudad. Las entradas a monumentos como el Taj Mahal o el fuerte de Amber tienen tarifas fijas para extranjeros y las incluimos en el presupuesto cuando así lo pides.
Delhi es intensa desde el primer minuto. Tráfico, bocinas, olores fuertes y una densidad de gente que no tiene equivalente en Lima. La mayoría de los viajeros pasa de la sorpresa a la fascinación en cuarenta y ocho horas, y ese tránsito se hace mucho más fácil con traslados privados y sin visitas obligatorias el día de llegada.
Después, la India cambia de ritmo. Jaipur y Udaipur se caminan con calma, el desierto es silencioso y las carreteras rurales de Rajastán no se parecen en nada a la capital. Es un país que se disfruta más cuando el itinerario alterna ciudades grandes con paradas tranquilas.
Hay costumbres que conviene conocer antes de salir. En templos y monumentos religiosos se pide ropa que cubra hombros y rodillas, y en algunos casos descalzarse. Regatear en mercados es normal y hasta esperado. La gente pregunta, se acerca y pide fotos, casi siempre por curiosidad genuina.
Sobre las propinas, son parte del sistema y no una imposición. Al chofer y a los guías se les agradece al final del servicio, con montos que orientamos en la documentación previa al viaje para que nadie quede en duda.
Los viajeros peruanos necesitan visa para entrar a la India. La vía más usada es la visa electrónica, pero los requisitos, los plazos y los formatos de documentación se han modificado varias veces en los últimos años. Consulta la información vigente en los canales oficiales del Gobierno de la India y en la embajada correspondiente antes de comprar el boleto.
Los presupuestos se emiten en dólares o en euros y la transferencia internacional es la forma de pago habitual. Se abona una parte para confirmar los servicios y el resto según lo acordado. Dentro de la India conviene llevar efectivo en rupias para propinas y compras pequeñas.
Con dos conexiones y un trayecto tan largo, el seguro de viaje es una necesidad práctica. Contrata una cobertura con asistencia médica y cancelación, y lleva copia digital del pasaporte, de la visa y de la póliza. Las indicaciones sanitarias corresponden a tu médico o a un centro de vacunación internacional, con tiempo suficiente antes de salir.
Durante el recorrido, el chofer y la oficina de Jaipur quedan localizables. Cualquier imprevisto se resuelve hablando con alguien en tu idioma, sin depender de un intermediario en otro continente.

Llevo desde los años noventa en el turismo indio. Empecé conduciendo y después acompañando grupos hispanohablantes por Rajastán, y aprendí español en la carretera, escuchando a los viajeros durante horas de trayecto. Con el tiempo armé esta agencia para organizar los viajes que a mí me gustaría hacer.
Reviso personalmente los itinerarios que salen de la oficina. Si las ciudades que alguien pide no caben en los días que tiene, lo digo antes de reservar y propongo quitar una parada en lugar de acelerar el ritmo.
Somos una agencia local en Jaipur. Todo lo que reservas se gestiona desde esta oficina, sin cadena de intermediarios.
Itinerarios, choferes y reservas de hotel salen de aquí, con proveedores con los que trabajamos desde hace años.
Presupuesto, cambios y cualquier duda durante el viaje, resueltos en tu idioma y con alguien a quien puedes llamar.
Las carreteras, los tiempos reales y los hoteles que proponemos los conocemos de primera mano.
Presupuesto detallado con lo que incluye y lo que no, antes de que confirmes nada.
Ajustamos ciudades, noches y categoría hotelera tantas veces como haga falta, también durante el viaje.
Seguimos el recorrido día a día desde Jaipur, con teléfono disponible ante cualquier imprevisto.
Entre veintiocho y treinta y cuatro horas de puerta a puerta contando esperas. Casi todas las combinaciones salen del Jorge Chávez y hacen dos conexiones, en general una en Europa, en Estados Unidos o en Sao Paulo, y otra en un hub del Golfo o en Estambul antes del tramo final a Delhi. Las frecuencias cambian por temporada, así que conviene comparar al momento de comprar el boleto.
Dieciséis días es el punto donde el viaje empieza a rendir. Con catorce se puede recorrer el norte con Rajastán sin apuro si se eligen pocas ciudades, y a partir de veinte entran Varanasi, Nepal o el sur. Con menos de trece días la proporción entre horas de vuelo y tiempo en tierra queda desfavorable.
Sí. La mayoría de los viajeros peruanos tramita la visa electrónica, aunque los requisitos, los plazos de aprobación y los formatos de documentos han cambiado varias veces en los últimos años. Revisa la información vigente en los canales oficiales del Gobierno de la India y en la embajada correspondiente antes de comprar el boleto. Nuestra guía de visado explica el procedimiento general.
El norte de la India está seco y templado entre octubre y marzo, que es la mejor ventana climática. Julio y agosto coinciden con el monzón, viable con margen en los traslados y excelente para Ladakh. De abril a junio el calor en Rajastán es fuerte y el ritmo del itinerario debe adaptarse con visitas temprano y descanso al mediodía.
Depende de tres cosas: número de días, categoría de hotel y vehículo. Un recorrido de doce días en hoteles de cuatro estrellas y otro igual en havelis y palacios pueden diferir bastante. El boleto aéreo suele ser el gasto mayor y el menos negociable. Enviamos el importe total por escrito, con lo que incluye y lo que no, antes de que reserves.
No. Organizamos la parte terrestre en la India: auto privado con chofer, hoteles, guías, entradas, traslados y acompañamiento durante todo el recorrido. Los vuelos internacionales los compras tú o tu agencia, y nosotros ajustamos el itinerario a los horarios confirmados. Los vuelos internos dentro de la India sí los podemos incluir en el programa.
La India está unas diez horas y media por delante de Perú, lo que invierte el día y la noche. El cuerpo pide dos o tres jornadas para acomodarse. Por eso los itinerarios que armamos para viajeros peruanos empiezan con recorridos cortos dentro de la misma ciudad y dejan los traslados largos para el tercer o cuarto día.
En Delhi, Agra, Jaipur, Udaipur y Jodhpur la disponibilidad de guías hispanohablantes es buena y trabajamos con guías locales por ciudad. En destinos menos turísticos puede que el guía sea en inglés, o conviene contratar un guía acompañante que viaje contigo desde la llegada. Depende de las fechas y de los servicios confirmados, y queda especificado en la propuesta.
Los presupuestos se emiten en dólares o en euros, y la transferencia internacional es el método más usado por nuestros clientes peruanos. Se abona una parte para confirmar los servicios y el resto según lo acordado. En la India conviene llevar efectivo en rupias para propinas y compras pequeñas; las tarjetas funcionan sin problema en hoteles y comercios de ciudades grandes.
Hay puntos de contacto que ayudan: mercados grandes, cocina con especias, sitios arqueológicos con siglos encima y ciudades donde lo antiguo y lo moderno conviven sin orden. Lo que sí es distinto es la escala. La densidad de población y el tráfico de Delhi no tienen equivalente, y ese primer contacto se maneja mejor con traslados privados y sin prisa el primer día.
La variedad vegetariana es enorme y los hoteles preparan platos sin picante si se pide. Lo que suele afectar los primeros días no es el picor sino el cambio de agua y de flora intestinal. Recomendamos agua embotellada, fruta pelada y prudencia con la comida de calle al inicio. En ruta paramos en lugares que nuestros choferes conocen bien.
Tres meses es lo razonable para viajar entre octubre y marzo. Si tus fechas caen en Navidad, Año Nuevo, Diwali o la feria de Pushkar, conviene adelantarse más porque los hoteles con carácter en Rajastán se ocupan primero. Sujeto a disponibilidad, en temporada de lluvias hay bastante más margen.
Rellena el formulario y recibirás un itinerario día por día, con hoteles, distancias y precio total por escrito. Lo revisa el equipo de Anil Solanki en Jaipur.